(un blog foto-tecno-conceptual de Pedro M. Alhambra)
Sharbat Gula por Steve McCurry

Sharbat Gula por Steve McCurry

Esta bella fotografía de Steve McCurry, quizá uno de los mejores ejemplos sobre la manipulación mediática que yo he visto en toda mi vida, se tomó en esa época un tanto olvidada en la que Afganistán, esa nación objetivo de las potencias por ser productora de opio (primer productor mundial de heroína), estaba en guerra. En realidad llevaba estando en la vorágine de la codicia desde hacía tiempo, pues la foto fue tomada en junio de 1984.

La guerra Afgana se inició en 1978, cuando tuvo lugar la Revolución de Saur, que hizo de Afganistán un Estado Socialista gobernado por el Partido Democrático Popular de Afganistán (PDPA) (wikipedia). EEUU inició la “Operación ciclón”, dando formación y armas a los afganos en el contexto de la guerra fría, creando a los muyahidines, que eran rebeldes opositores al gobierno. El gobierno tuvo que pedir ayuda a rusia. Los rusos ayudaron a los afganos pero a su vez derrocaron al presidente, no pudiendo doblegar jamás a los muyahidines, con lo que Afganistan se convirtió en la “Vietnam” rusa, apoyada por EEUU, Japòn, Reino Unido, Pakistán, Irán, Arabia Saudí, Israel y China. Rusia no pudo ganar la guerra y la final disolución de lo que por aquel entonces era la URSS provocó que los fundamentalistas pudieran establecer el Estado Islámico.

Con esta foto McCurry expuso la belleza de una nación oprimida y obligada a refugiarse en Pakistán, refugios en donde fueron tomadas esta y otras fotos (esta concretamente en el de Nasir Bagh). Era una foto mediática que fue usada como portada de la National Geographic, que mostraba la belleza de un mundo, el árabe, que por aquel entonces era algo menospreciado y tomado por tercer mundo la mayoría de las veces, no sin cierta verdad en muchos casos y en otros debido precisamente a los intereses y al sometimiento. Con esta foto demostró que en Afganistán también había belleza, y mucha, una belleza que debía y merecía ser ayudada, salvada, una nación que merecía crecer, una nación a la que había que apoyar y que tenía un futuro que debía conservarse.

Sharbat Gula, Peshawar, Pakistan, 2002.

Sharbat Gula, Peshawar, Pakistan, 2002.

Cómo cambió todo cuando el mundo árabe se convirtió en el blanco y objetivo de las naciones poderosas, principalmente de EEUU después del 11-S, debido a la red yihaidista AlQaeda y a Bin Laden, que se refugió durante bastante tiempo precisamente en Afganistán. El año siguiente al atentado salió la foto de una Sharbat envejecida después de 17 años, el fruto maltrecho de una nación, la Afgana, que ya no merecía la pena ser salvada, una nación a la que había que aborrecer. Incluso, al ver la foto, uno siente ira al ver esa belleza mancillada, mutilada. Sin duda alguna, una de esas fotografías creadas para manipular las conciencias de las personas y generar un odio profundo que poder usar para manipular las conciencias hacia la guerra, cuando el objetivo oculto y final son los intereses creados sobre una nación, la afgana, destinada a no parar de estar en guerra.

En el 2010 apareció una foto muy similar, portada de la Time del fotógrafo Jodi Bieber, denunciando el maltrato al que se somete a la mujer en el mundo árabe y concretamente en Afganistán. Hay que pensar que quizá todo este sufrimiento y maltrato está precisamente provocado por ser un país al que no han dejado de atacar desde hace más de tres décadas, un país que se ha quedado cultural y socialmente muy atrasado.

Aisha, portada de la Time

Aisha, portada de la Time

En cuanto a Steve McCurry, es sin duda alguna un gran fotógrafo que se merece una entrada para él solo. Por ahora dejo un enlace a su web: http://stevemccurry.com/

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Burning Monk. Tomada en Thich Quang Duc por Malcolm W. Browne, USA, The Associated Press

 Burning Monk (Thich Quang Duc), tomada por Malcolm W. Browne, USA, The Associated Press (1963)

Quizá sea la foto que más me impacto en toda mi vida…

El poder de uno, el poder de la convicción (The power of one)

¿Qué mayor protesta ante algo puede haber que la de quitarse la vida sin vuelta atrás? ¿Existe un acto más sincero, existe una prueba más fiable de veracidad? Sin duda impensable para alguien de nuestra época, un acto en el espacio tiempo imborrable de alguien honorable en cuyas ideas existía un sitio para el honor y la verdad. Viendo esta foto siempre me entran unas incontenibles ganas de llorar. Es extremadamente triste, es extremadamente brutal.

Thich Quang Duc era un monje budista que se quemó a lo bonzo – de hecho la frase hecha “quemarse a lo bonzo” viene de esta foto, ya que a los miembros del monasterio del que era  miembro los llamaban bonzos- como protesta ante la falta de libertad en Vietnam, y sobre todo en contra de la represión a la que el budismo como religión estaba siendo sometida por parte del primer ministro de Vietnam Ngô Ðình Diêm.

Un reportero del New York Times presente en los hechos, llamado David Halberstam, narró lo siguiente:

Estaba viendo de nuevo la señal, pero una vez fue suficiente. Las llamas estaban surgiendo de un ser humano; su cuerpo fue marchitándose lentamente, su cabeza se ennegrecía. En el aire había un olor a carne humana quemada; el hombre se quemó sorpresivamente rápido. Detrás de mí pude escuchar el sollozo de los Vietnamitas que estaban ahora en la entrada. Estaba demasiado sorprendido para llorar, demasiado confundido para tomar notas o hacer preguntas, además desconcertado para inclusive pensar… Mientras se quemaba él nunca movió un músculo, nunca pronunció un sonido, su calma exterior en agudo contraste con la gente que se lamentaba alrededor de él.

Después que Thich Quang se quemase, le siguieron otros monjes.

Malcolm W. Brawne ganó el pulitzer y el World Press Photo por la foto. Una forma bastante macabra de conseguir un premio.

Otro monje ardiendo

Otro monje ardiendo

A mí me asaltan muchas preguntas en el “gran” siglo XXI en el que vivimos viendo la desesperada y loca grandeza de los actos humanos a lo largo de la historia del hombre. Este tiempo tan ególatra con visos ultralesionistas humanamente hablando y con las miras puestas hacia la autodestrucción. ¿Serías capaz de morir por una idea? ¿Serias capaz de entregar tu vida por los otros, por lo que crees? la mayoría de la gente actualmente no cree en nada, no creen ni en sí mismos, evidentemente no creen tampoco en los demás. ¿Tanto ha cambiado el ser humano?

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